El valor de sentirse en casa

Con frecuencia hacemos una gran inversión en un buen coche, cuya duración media ronda los 10 años, gastamos nuestros ahorros en el último smartphone, que quedará anticuado en menos de un año y así un sinfín de caprichos que nos permitimos de puertas para afuera, dejando siempre en un segundo plano algo muy esencial que perdura mucho más en el tiempo, nuestra vivienda.


Aunque el balance de este año sea tan negativo en muchos ámbitos, a nosotras que siempre nos gusta ver el lado positivo de las cosas, encontramos que este año nos ha enseñado algo muy importante, nos ha recordado el valor de la vieja olvidada. Y es que no es una terraza, es un libro que leer al aire libre; no es una gran ventana, es la alegría y calidez de la luz natural; no es un salón muy grande, es un espacio polivalente en el que puedo practicar yoga, teletrabajar o hacer una videollamada con los amigos; no es una buena vivienda, es el hogar que vivimos.


Y es que independientemente de que tu perspectiva sea  más o menos optimista, no cabe duda de que esta pandemia nos ha cambiado a todos. Se nos ha impuesto un nuevo estilo de vida que ha afectado a nuestra forma de pensar y nos ha hecho replantearnos nuestras prioridades.


En la escala de la ciudad, hay una tendencia migratoria del centro de las urbes a las afueras, en busca de respirar aires más puros y huyendo de la congestión urbana. Este movimiento ha sido posible gracias a otro gran aliado del 2020, el teletrabajo. La distancia a la oficina ya no importa, cuando la oficina está en casa, hay otras cosas que apreciamos más.


En la escala de la vivienda, el gran premio se lo llevan los espacios exteriores, tan protagonistas en algunos casos y tan echados de menos en otros. Los que hayan disfrutado de un patio, terraza o balcón durante la cuarentena, sabrán a lo que nos referimos y los que no tengan esa suerte, lo entenderán mucho mejor. Desde nuestro trabajo, podemos corroborar este reclamo, pues hemos experimentado un gran crecimiento de proyectos enfocados a los espacios exteriores. No podemos dejar atrás otra singularidad que ya veníamos buscando y valorando en los últimos años y que con la nueva situación se ha vuelto indispensable, la versatilidad de los espacios. Nos dirigimos a un nuevo concepto de vivienda flexible, donde los espacios son cada vez más diáfanos y multifuncionales, una vivienda cambiante que se adapta a nuestras necesidades y no al revés como tradicionalmente ha sido.


En la escala más minuciosa, fijándonos en los detalles, exigimos más calidad en nuestra casa, el placer de una buena ducha, la comodidad de un sofá, una buena climatización de los espacios, una pared con un toque de color, una un cuadro que nos guste... pequeños gestos que nos hacen sentir que pertenecemos a un lugar gracias al confort que nos aporta y las sensaciones que nos transmite.


Y es que no hay nada como sentirse en casa, o mejor dicho no hay nada como sentir que tenemos o pertenecemos a un hogar. Es por ello que nos apasiona nuestro trabajo, y no hay nada más gratificante que el poder colaborar a identificar esas necesidades y transformar los ingredientes necesarios para que, valga la redundancia,  tu casa se convierta en tu hogar.

16 Octubre 2020
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